
El dentista tiene un papel clave en la mejora de la salud oral de las personas con trastornos neurodegenerativos
La salud oral influye de forma relevante en la salud general. Las infecciones orales, en especial las periodontales, implican una inflamación sistémica de bajo grado que tienen una posible relación con la diabetes, enfermedades cardiovasculares, cerebrales, respiratorias, sobre todo en el adulto mayor.
El Libro Blanco de la Salud Oral en España en el que se recogen los datos epidemiológicos correspondientes al periodo 2000 y 2025 indican una prevalencia de la enfermedad periodontal en adultos jóvenes entre el 21 y el 29%, mientras que los rangos de prevalencia de la enfermedad periodontal severa se han estabilizado entre el 6 y el 7% de esa población.
En adultos mayores, la periodontitis se mantiene en torno al 60%, en tanto que su variante severa se sitúa en torno al 20-30%.
Por tanto, en el Día Mundial del Alzheimer que se celebra hoy, 21 de septiembre, el Colegio de Dentistas de Pontevedra y Ourense quiere subrayar el papel significativo que tienen los dentistas en la mejora de la salud oral y de la calidad de vida de las personas con trastornos neurodegenerativos.
Relación bidireccional entre Alzheimer y periodontitis
La comunidad científica ha intentado durante décadas identificar el principal factor desencadenante del Alzheimer. Recientes evidencias señalan a la periodontitis como elemento potencialmente clave en su origen.
Esta asociación bidireccional se manifiesta principalmente de dos formas: por un lado, el deterioro cognitivo propio del Alzheimer impide a los pacientes mantener una higiene bucal adecuada, favoreciendo el desarrollo de patologías periodontales. Por otro, el proceso inflamatorio crónico y la inflamación sistémica derivados de la periodontitis puede inducir fenómenos neuroinflamatorios que predisponen al Alzheimer.
Ambas patologías cursan de manera diferente, pero comparten características: son crónicas, inflamatorias y pueden manifestarse en patrones familiares o formas esporádicas de causa desconocida. Su origen es multifactorial y presentan factores de riesgo comunes, incluyendo predisposición genética, factores ambientales y de comportamiento.
Incidencia entre la población
La periodontitis es una enfermedad inflamatoria de origen bacteriano que afecta a los tejidos de soporte del diente provocando su destrucción y, en muchas ocasiones, pérdida dentaria si no se realiza un tratamiento adecuado. En España afecta a un 38,4% de la población, porcentaje que se eleva al 65% en mayores de 55 años.
El Alzheimer es un trastorno neurodegenarativo que comienza con la pérdida de memoria ocasional y progresa hasta afectar a todos los aspectos cognitivos, pudiendo desembocar en una demencia grave. Supone entre el 60-80% de todas las demencias, afecta al 6% de la población europea de más de 60 años, su incidencia se duplica cada cinco años a partir de los 65, y afecta a casi el 40% de los mayores de 90 años.
El papel de cuidadores y dentistas
Las personas con Alzheimer presentan generalmente una habilidad motora disminuida que dificulta un cepillado dental efectivo, sobre todo en fases avanzadas de la enfermedad. Eso se traduce en un deterioro de su salud oral que favorece el desarrollo de gingivitis, periodontitis, halitosis o pérdida dentaria que deterioran su calidad de vida.
En ese contexto, el papel de sus cuidadores es esencial como responsables de la higiene bucal de los enfermos y también como vínculo permanente con el dentista, que será quien establezca un tratamiento en las fases iniciales de la demencia para prevenir complicaciones futuras.
Consejos para ayudar en la higiene bucal de estos pacientes
Además, es necesario seguir una serie de consejos para el cuidado bucal de estos pacientes:
-Establecer una rutina diaria y en horarios regulares de la que forme parte el cepillado dental.
-Enseñanza por imitación. Si el paciente olvidó cómo cepillarse, el cuidador puede cepillarse los dientes delante de él y luego guiarlo con su mano para facilitar el aprendizaje.
-Si tiene dificultades para sujetar el cepillo, se puede utilizar un mango más largo y grueso.
-Elegir el momento del día adecuado, en el que el paciente esté más colaborador.
-Según el riesgo de cada paciente, visitar al dentista cada tres-seis meses para revisiones y limpiezas.
